TRATADOS
LIBRE DE COMERCIO.
AUTORES:
CRUZ ALCANTAR ESMERALDA YESSENIA.
El
Tratado de Libre Comercio (TLC) es un acuerdo mediante el cual dos o más países
reglamentan sus relaciones comerciales, con el fin de incrementar los flujos de
comercio e inversión y, por esa vía, su nivel de desarrollo económico y social.
En
México se muestran los siguientes tratados vigentes:
El
comercio entre México y Estados Unidos ha crecido considerablemente desde que
el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigor. En
1994, México tenía un déficit comercial con Estados Unidos de más de mil
millones de dólares; sin embargo, la balanza comercial pasó a un superávit a
medida que las exportaciones hacia Estados Unidos fueron aumentando.
Cuando
México se acercó a Estados Unidos con la idea de formar un tratado de libre
comercio, la economía mexicana se recuperaba a pasos lentos de la crisis que
había caracterizado a la década de 1980. Vincular el comercio entre ambos
países tenía como objetivo estabilizar la economía mexicana y promover el
desarrollo económico de la región.
Las
expectativas de este acuerdo eran impulsar la inversión, diversificar los
productos de exportación, crear puestos de trabajo mejor calificados, aumentar
los salarios y reducir la pobreza. En otras palabras, se buscaba acortar la
brecha económica entre México y Estados Unidos.
Desde
la implementación del tratado, las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos
han crecido, y han convertido a México en el segundo proveedor de la mayor
economía del mundo. Además, el TLCAN ha tenido un impacto positivo en la
productividad, en los precios al consumidor y en el empleo.
Si
bien es cierto que el TLCAN ha traído efectos positivos a la economía mexicana
en su conjunto, esta no converge con la economía estadounidense, y los
beneficios no se han distribuido de manera uniforme en todo el país.
Las
nuevas políticas aislacionistas que promueve el Gobierno estadounidense atentan
contra la integración comercial de México y Estados Unidos, lo que nos obliga a
fortalecer y expandir nuestra política de comercio exterior.
Aun
así, buscar nuevos acuerdos comerciales con otros países no será suficiente.
Existen factores internos que frenan el desarrollo económico y que el Gobierno
mexicano ha desatendido.
Desde
que el TLCAN entró en vigor, solo algunos sectores se han beneficiado de los
efectos del libre mercado. El acuerdo ha impulsado a ramos como el
manufacturero, pero les ha restado competitividad a otros, como el
agropecuario.
A
México le hace falta una política de crecimiento incluyente. Mientras que los
sectores del norte y centro del país compiten a escala mundial, los del sur
luchan por modernizarse. Frente a la inminente renegociación del TLCAN, debemos
enfocarnos en perfeccionar estrategias que impulsen el desarrollo económico en
todas las regiones del país, sobre todo en las menos productivas.
Reducir
las disparidades económicas entre México y Estados Unidos requiere acciones
concretas y oportunas. El plan de diversificación comercial que ha propuesto el
Gobierno mexicano deberá ir acompañado de la implementación efectiva de las
reformas estructurales, así como de políticas públicas que combatan la
corrupción, incentiven la formalidad y fortalezcan el mercado interno.
También
se deberá apostar más a rubros como la educación, la investigación y la
infraestructura.
Los
próximos meses son cruciales para la economía mexicana, ya que se definirá el
curso del desarrollo económico que regirá en el país. Esperemos que las medidas
que tomen las autoridades garanticen el crecimiento económico incluyente en
todos los sectores y regiones de México.
Para
entender más de este tratado da click:
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS:
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